Sentimientos que no pueden ser expresados de otra manera que no sea escrita, silencios que son plasmados en letras, pensamientos que la voz no merece narrar. No esperen de mi más que sinceridad en mis palabras, palabras basadas en experiencias, experiencias que servirán de enseñanza, enseñanza que dará consejo, consejo que se guardará en algún corazón. Ahora, respecto a la url de mi blog, solo me queda decir que un café sin azúcar describe perfectamente lo que es la vida, tal vez tenga un toque de amargura, pero en sí, es perfecto.
Por cierto, cada escrito tiene un toque de ficción, un toque de ilusión, un toque de exageración, y una muy pequeña pizca de locura.

viernes, 5 de septiembre de 2014

La carta

Aquí tengo, en mi corazón congelado por la tristeza, la carta.
Esa carta que escribí para ti, pero que nunca te entregué porque siempre fue demasiado pronto para hacerlo, cada día más pronto, hasta el punto en que, sin darme cuenta cómo, ese "demasiado pronto" se convirtió en un "demasiado tarde".
Esa carta que contenía en su interior un resumen extenso de todo lo que sentía, y con "resumen" me refiero a un ensayo del mil hojas sobre nosotros.
Esa carta que escribí para ti durante tanto tiempo en medio de noches llenas de insomnio, noches en que tu presencia en mi mente y en mi corazón me impedía conciliar el sueño.
Aquella carta que contenía cada 14 de febrero que aún no habíamos vivido, cada sorpresa que tenía para ti, tantos días, tantas noches, tantos sueños e ilusiones que se quedaron en papel.
Aquella increíble carta escrita en pasado, presente y futuro que contenía infinidad de sentimientos, sentimientos que tristemente se quedaron escritos, sin ser revelados, sin ser expresados.
Aquella maldita carta de la que me arrepentiré para siempre, no por haberla escrito, sino por no habértela entregado.

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