Y estaba allí, caminando solitaria en medio de la plaza
principal, siguiendo adelante con mi monótona vida, de la casa a la escuela, de
la escuela a la casa, internet, tareas, uno que otro libro que se me daba por
leer; cuando de repente noté que algo cambio, no era la plaza, no era la
escuela, ni siquiera era yo misma, era algo diferente, algo indescriptible,
algo verdaderamente loco, algo extraño que sentí justo en el momento en que tu
mirada se cruzó con la mía.
Me bastó con observarte para darme cuenta de que te conocía
desde antes, no sé cómo, ni cuando, pero estaba segura de que tú y yo nos
conocíamos más de lo que podíamos imaginar...
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