Toda mi vida he tratado de hacerte feliz, he tratado de
hacer que te sientas orgulloso de mi, pero por lo visto he conseguido todo lo
contrario.
No haces más que criticarme todo el tiempo, juzgándome por
cada cosa que hago, todo es malo para ti. Si como mucho me llamas gorda, si
como poco me regañas, si te pido permiso para ir a algún lado haces mala cara,
si estoy en la casa me juzgas porque no hago nada productivo; no importa lo que
haga, siento que siempre estará mal para ti. Si no pierdo nada en el colegio te
enojas porque no tengo el primer puesto, si lo saco, lo único que me dices es
que es mi obligación y que es lo menos que puedo hacer.
Cada vez que intento hablar contigo estás ocupado y me
mandas a callar, pero cuando yo estoy ocupada y no te presto atención o te digo
“un momento” de una vez te hago enojar.
Me repites a diario que ya no soy la niña que conociste
algún día, ¿Qué puedo decir? En cierto modo tienes razón, no lo soy, porque por
más que quiera ya no soy una niña, ¿Cómo puedo hacer para que me quieras así?
Si me visto como me gusta te molesta, si expreso mis ideales
te molesta, si digo que no me gusta bailar te molesta, y de seguro si te
pidiera permiso todos los fines de semana para ir a bailar también te
molestaría.
Trato de hablarte, de contarte mis cosas, de charlar sobre
mis amigos, pero siento que no me prestas atención, es como si nada de lo que
digo te interesara.
Intento no hacerte enojar, ser una buena hija, no
responderte mal, tratarte bien, demostrarte lo mucho que te amo, pero tú al más
mínimo error que cometo ya me dices que soy la peor; hago todo lo posible por
entenderte, por comprender que somos distintos y tratar de acoplarme a tu
realidad, pero por más que lo intento no logro hacerlo, es difícil ser la oveja
negra en esta familia; todos son perfectos para ti menos yo, jamás olvidaré el
día que rogabas al cielo preguntando por qué te había tocado una hija como yo,
¿Qué hice mal? Tal vez preocuparme demasiado por ti, tal vez tratar de hacerte
feliz, tal vez lo único que he hecho mal es quererte tanto.
Estoy cansada de que siempre dudes de mi, si te pido permiso
para ir a algún lado tienes que confirmar por todos los medios que estaré allí,
¿Qué he hecho para que desconfíes así de mi? ¿Acaso te he mentido alguna vez? ¡Por
Dios! ¡Solo por una vez en tú vida cree en lo que te digo!
Ahora solo te pido una cosa, al igual que yo lo hago contigo
trata de contener tu ira, trata de pensar antes de actuar, enseñándome, escuchándome,
entendiéndome, ayúdame a confiar de nuevo en ti, a dejar de tenerte miedo,
porque eso es lo que has sembrado en mi, más que el respeto que dices merecer
lo que siento hacia ti es temor, temor de que me rechaces.
Ayúdame a vivir, a ser feliz, confía en mi, cree en mi
palabra, y aconséjame ahora que puedes hacerlo, recuerda que lo más probable es
que en un futuro ya no esté aquí para hacerte compañía todos los días.
Te ama,
Tu hija
No hay comentarios:
Publicar un comentario