Sentimientos que no pueden ser expresados de otra manera que no sea escrita, silencios que son plasmados en letras, pensamientos que la voz no merece narrar. No esperen de mi más que sinceridad en mis palabras, palabras basadas en experiencias, experiencias que servirán de enseñanza, enseñanza que dará consejo, consejo que se guardará en algún corazón. Ahora, respecto a la url de mi blog, solo me queda decir que un café sin azúcar describe perfectamente lo que es la vida, tal vez tenga un toque de amargura, pero en sí, es perfecto.
Por cierto, cada escrito tiene un toque de ficción, un toque de ilusión, un toque de exageración, y una muy pequeña pizca de locura.

viernes, 14 de diciembre de 2012

¿Qué hice mal?


Toda mi vida he tratado de hacerte feliz, he tratado de hacer que te sientas orgulloso de mi, pero por lo visto he conseguido todo lo contrario.

No haces más que criticarme todo el tiempo, juzgándome por cada cosa que hago, todo es malo para ti. Si como mucho me llamas gorda, si como poco me regañas, si te pido permiso para ir a algún lado haces mala cara, si estoy en la casa me juzgas porque no hago nada productivo; no importa lo que haga, siento que siempre estará mal para ti. Si no pierdo nada en el colegio te enojas porque no tengo el primer puesto, si lo saco, lo único que me dices es que es mi obligación y que es lo menos que puedo hacer.

Cada vez que intento hablar contigo estás ocupado y me mandas a callar, pero cuando yo estoy ocupada y no te presto atención o te digo “un momento” de una vez te hago enojar.

Me repites a diario que ya no soy la niña que conociste algún día, ¿Qué puedo decir? En cierto modo tienes razón, no lo soy, porque por más que quiera ya no soy una niña, ¿Cómo puedo hacer para que me quieras así?
Si me visto como me gusta te molesta, si expreso mis ideales te molesta, si digo que no me gusta bailar te molesta, y de seguro si te pidiera permiso todos los fines de semana para ir a bailar también te molestaría.

Trato de hablarte, de contarte mis cosas, de charlar sobre mis amigos, pero siento que no me prestas atención, es como si nada de lo que digo te interesara.
Intento no hacerte enojar, ser una buena hija, no responderte mal, tratarte bien, demostrarte lo mucho que te amo, pero tú al más mínimo error que cometo ya me dices que soy la peor; hago todo lo posible por entenderte, por comprender que somos distintos y tratar de acoplarme a tu realidad, pero por más que lo intento no logro hacerlo, es difícil ser la oveja negra en esta familia; todos son perfectos para ti menos yo, jamás olvidaré el día que rogabas al cielo preguntando por qué te había tocado una hija como yo, ¿Qué hice mal? Tal vez preocuparme demasiado por ti, tal vez tratar de hacerte feliz, tal vez lo único que he hecho mal es quererte tanto.

Estoy cansada de que siempre dudes de mi, si te pido permiso para ir a algún lado tienes que confirmar por todos los medios que estaré allí, ¿Qué he hecho para que desconfíes así de mi? ¿Acaso te he mentido alguna vez? ¡Por Dios! ¡Solo por una vez en tú vida cree en lo que te digo!

Ahora solo te pido una cosa, al igual que yo lo hago contigo trata de contener tu ira, trata de pensar antes de actuar, enseñándome, escuchándome, entendiéndome, ayúdame a confiar de nuevo en ti, a dejar de tenerte miedo, porque eso es lo que has sembrado en mi, más que el respeto que dices merecer lo que siento hacia ti es temor, temor de que me rechaces.

Ayúdame a vivir, a ser feliz, confía en mi, cree en mi palabra, y aconséjame ahora que puedes hacerlo, recuerda que lo más probable es que en un futuro ya no esté aquí para hacerte compañía todos los días.

Te ama, 
Tu hija

No hay comentarios:

Publicar un comentario